En el budismo zen, Awakening no es algo para lograr, es algo para recordar. Sentado con un Estatua de Buda nos ayuda a recordar que la conciencia tranquila y clara que buscamos ya está aquí.
Al ofrecer su presencia ante un símbolo de quietud, gradualmente te quedas quieto. Con el tiempo, el límite entre la estatua y la niñera se disuelve, y lo que queda es la alegría tranquila de simplemente ser.