En esencia, el conflicto de Tailandia-Cambodia hoy es el producto de Ambiguidades fronterizas de la era colonial, rivalidades históricas profundamente arraigadas, patrimonio cultural controvertido y oleadas cíclicas de nacionalismo.
La frontera sigue siendo un punto de inflamación porque ambas partes ven el control sobre estos templos y territorios históricos no solo como cuestiones de soberanía, sino como inseparables de sus identidades nacionales.