El Buda del Nirvana es el símbolo perdurable de la esperanza del budismo: la posibilidad viva de que, independientemente de nuestras luchas u orígenes, se pueda lograr la libertad definitiva del sufrimiento.
En el arte, los rituales y la atención plena diaria, el ideal del Nirvana continúa guiando, reconfortando y despertando a quienes buscan la felicidad más elevada: la liberación misma.